Envenenaste las mariposas que crecían tras mi ombligo,
sus aguijones contraatacan tus promesas de papel,
defienden este corazón en ruinas y sus arterias de lino.
Mutaron las mariposas en avispas, yo soy su avispero,
carcasa hueca de piel y huesos, de hormigón y acero,
hay más espinas que rosas, ¿crees que va conmigo? .
Desconfían de tu desvelo,
de tus contratos hasta fin de obra,
de tus contratos hasta fin de obra,
de tu locura transitoria, de tu ser y no ser,
de tu sin querer queriendo y no poder,
de tu sin querer queriendo y no poder,
desconfían de ti y contigo, querido enemigo.
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