Tu regreso:
impetuoso cual disparo a quemarropa.
Vendaval que desata el estado de excepción,
aluvión de sinsabores pasados, punzantes,
de motivos para olvidar o para olvidarte,
Recordarte:
conservar ánforas llenas de flores marchitas,
de saetas envenenadas,
de esfuerzos inútiles,
de promesas parcheadas,
de palabras huecas, en desuso.
Olvidarte:
tapiar en vida este corazón desconchado,
subastar sus latidos,
alicatar el subconsciente,
recurrir a amores fingidos,
echarle a mi demencia, un pulso.
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