Llegando a la cúspide
de esta ansiedad,
pedí en la barra del delirio
una jarra de lejía con cola.
Espero que su esencia rompa
en un veneno que mis venas corroa,
que suavemente conmigo acabe.
Besos de camello.
Juega conmigo mi mono,
se come rabioso mi paz,
me arroja a gritos sobre el lomo
de la bestia que no me deja escapar.
Alterados estados de inconsciencia.
El viento trae
los pétalos de la rosa negra,
- como cuchillas cortan el aire-
portan la poesía, me liberan.
El viento airea
este corazón en barbecho;
palpita y arde como la tea,
aguarda nuevos tiempos, hambriento.
Besos de camello.
Juega conmigo mi mono,
se come rabioso mi paz,
me arroja a gritos sobre el lomo
de la bestia que no dejaré escapar.
0 comentarios:
Publicar un comentario