Las gaviotas se largaron a otro lugar,
no queda vida en este pueblo;
ahora eres tú quién hace el equipaje,
a mí nadie me dio vela en este entierro.
Surgieron de tus sueños nuevas amistades,
no ves el momento de emprender el vuelo;
no queda sitio en tu maleta para nuestra foto,
no queda sitio en tu futuro para el recuerdo.
Aún no te has marchado y ya te echo de menos.
Yo me quedaré a ras de suelo,
ladrando versos que jamás entenderás.
Nunca me gustaron las despedidas;
ahórrate ese beso, vuela, y no mires atrás.
Ahora cuento los amaneceres a tu lado,
siempre hice las cuentas de cabeza;
que este otoño les reste aquel pasado
y sus hojas caídas resuelvan tu certeza.
Sólo quedaron tus huellas en esta costilla de barro,
en tu sirena varada en un recuerdo marchito.
Seré tu Venus sin brazos, tu barca sin remos,
tu fantasma encadenado a este pueblo maldito.
Yo me quedaré a ras de suelo,
echándote de menos...
lunes, 3 de febrero de 2014
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